En la cuna de la lengua

El día 26 de abril los alumnos de 2º de Bachillerato que cursamos la asignatura de Latín tuvimos la oportunidad de visitar el Monasterio de Yuso en San Millán de la Cogolla, considerado la cuna de la lengua castellana, así llamado porque en él se hallaron las Glosas Emilianenses, que constituyen los primeros testimonios escritos en lengua castellana y, curiosamente, también en euskera.
 
Fue en el Monasterio de Suso, el más antiguo, donde fueron escritas las glosas en el siglo X y donde dos siglos más tarde escribiría Gonzalo de Berceo los primeros poemas de la lengua castellana. Los monjes de este monasterio se trasladaron en el siglo XVI al recién construido Monasterio de Yuso.
 
Aunque desde su origen estuvo habitado por monjes benedictinos, desde la segunda mitad del siglo XIX este monasterio pertenece a los agustinos recoletos. Allí hicimos la habitual visita guiada al monasterio, en la que nos explicaron el origen de las glosas, pudimos ver la edición facsímil del Códice 60 con las glosas, el claustro, la iglesia, la sacristía, el coro, el trascoro, los impresionantes cantorales (cada uno pesa entre 30 y 60 kg.) que utilizaban los monjes para cantar en el coro, así como la capilla con la urna de oro y marfil que contiene los restos de San Millán.
 
Pero nosotros tuvimos el privilegio de ver más cosas de las que se ven en la visita guiada. Al terminar ésta, el P. Jesús Lerena, familiarmente P. Chuchi, agustino recoleto, nos enseñó algunas estancias del monasterio. Y así, visitamos la biblioteca, donde contemplamos códices antiguos, incunables, cantorales y también algún libro con textos tachados en su día por la Inquisición. También el refectorio o comedor de los monjes, con sus antiguas mesas de madera y con el púlpito desde donde leían o predicaban y donde algunos subimos para hacernos una foto para la posteridad. Finalmente visitamos el Salón de la Lengua, en el que se celebran eventos de carácter nacional e internacional relacionados con la lengua castellana. Queremos agradecer la amabilidad y la atención que nos dispensó el P. Chuchi, pues gracias a él hemos visto cosas que no están al alcance de todos.
 
La visita nos resultó muy interesante y realmente mereció la pena gastar unas horas de autobús por conocer San Millán de la Cogolla.