Rumbo a los Polos: Descubriendo los confines de la Tierra

Este año, como en ediciones anteriores, desde el Museo hemos querido traer una exposición que fuese diferente a todas las anteriores y para ello hemos contado con la inestimable colaboración del Museo de la Biodiversidad de Ibi (Alicante), que amablemente nos ha cedido su exposición sobre los Polos, que nosotros hemos denominado Rumbo a los Polos: Descubriendo los confines de la Tierra”, para que nuestros alumnos y visitantes se acerquen a un mundo inhóspito y lejano, pero a la vez atrayente ,como son los Polos del planeta.
 
La exposición tiene varios aspectos a destacar. A pesar de las semejanzas aparentes entre ambos Polos en los que el ambiente reinante es el frío hielo, estas dos regiones son radicalmente distintas. Los extremos norte y sur de nuestro planeta están ocupados por los dos sitios más fríos y quizás más inhóspitos para la mayoría de los seres vivos, tanto marinos como terrestres. Aunque con variaciones estacionales, el frío perenne es la característica más común que distingue ambos territorios. Sin embargo, más allá de las diferencias obvias, existen divergencias muy interesantes entre estas dos regiones que probablemente pocos conocen y que, desde el 1 de mayo al 10 de junio, te vamos a contar.
 
El objetivo de la exposición tiene como fin mostrar las diferencias entre el Ártico y el Antártico pues, a pesar de ser dos inmensas extensiones donde el elemento reinante es el hielo y la nieve, sin embargo es ahí donde terminan las similitudes. El Ártico es, sobre todo, un océano, mientas que la Antártida es un continente elevado, montañoso y cubierto de hielo. Ambos lugares se encuentran en un equilibrio dinámico entre el crecimiento y la disminución de su capa helada. Así, en el Ártico puede llegar a aumentar un tercio durante el invierno, mientras que la de la Antártida se multiplica casi por siete.
 
La presencia del hombre en ambos territorios es desigual, mientras que en el norte se vive de manera continuada, en el sur solo se hace en el campo de la investigación científica.
 
En la exposición podrás, entre otros objetos, contemplar las 17 especies de pingüinos que habitan el círculo Polar Antártico, dioramas de la vida en el Ártico o de la expedición de Shackelton al Polo Sur. Si te fijas bien, también podrás contemplar minerales y plantas de estos dos extremos terrestres, la piel de un oso polar o el esqueleto de un cachalote. Todo ello acompañado de paneles translúcidos que nos adentran en las frías extensiones de hielo de ambos Polos y en las que podemos ver las características propias de cada latitud 90º.
 
Si estás interesado en esta aventura glacial, puedes descubrir de primera mano elementos que forman parte de los confines de la Tierra, por lo que este es un buen momento para poner rumbo a los Polos. ¡Te esperamos!